
Esta tarde he estado paseando por la Gran Vía madrileña y me ha sorprendido la poca cantidad de cines que quedan ya en esta calle centenaria, que en su día se la llegó a apodar "la calle del celuloide". Y es que los cines que se conservan todavía en ella (Callao, Capitol y Palacio de la Prensa) se pueden contar con los dedos de la mano cuando ni siquiera hace algo más de una década existían más de una decena. Uno de ellos, posiblemente el más prestigioso de toda la capital, el Palacio de la Música, echó el cierre el 22 de junio de 2008 tras más de 80 años de actividad para convertirse presumiblemente en un auditorio. A su lado se encuentra el edificio del también desaparecido Cine Avenida, convertido ahora en una tienda de una conocida marca de moda, y que al pasar por su lado no me he podido resistir a entrar y ver en qué había cambiado. Una de las cosas que más me ha chocado ha sido ver como aún se conservan las letras doradas formando la palabra "SALA 1" o las flechas indicatorias de cada una de las diferentes salas, además de conservar la misma estética vanguardista de la época. La única diferencia es que en vez de carteles de cine había montones de ropa... Y es que la piratería, las descargas por Internet y los grandes complejos de multicines de la periferia han condenado al ostracismo a la mayoría de estos cines. Yo no he conocido ninguno de ellos, pero he de reconocer que me ha entristecido bastante ver como cines de toda la vida pasan a "mejor vida", valga la redundancia. Mucha gente mayor que yo me ha hablado en ocasiones de estos cines, y cómo hace no más de 20 años "eran los únicos que había", cuando aún los citados complejos de multicines brillaban por su ausencia y que hoy son la piedra angular del entretenimiento audiovisual. Por suerte aún quedan en la capital cines históricos como el Doré de la Filmoteca Española, el Pequeño Cine Estudio o los Cines Renoir, que aún proyectan las películas en versión original subtitulada. Esperemos que sobrevivan y que no les llegue el "The end".

A mi me encantan los cines de Madrid, me encanta pasear por la Gran Vía, comer en Friday's y después ver una película por allí. Lo malo es lo que tu comentas...que cada vez quedan menos cines. Reconozco que me gusta mucho ir a los centros comerciales, mas que nada porque es más comodo, y tienes de todo más a mano; pero el ambiente que se respira en el centro de nuestra cuidad es mucho mejor.
ResponderEliminarHe ido numerosas veces al cines del centro, y lo que más me gusta es que puedes disfrutar de "otro tipo de películas" menos comerciales, y de muy buena calidad, y la mayoría de ellas están protagonizadas por actores poco conocidos, y siempre he salido de la sala con gran entuasiasmo.
Por todo ello, estoy muy de acuerdo con tu opinión y me gustaría que no desapareciera ni un cine más y que pudiéramos seguir gozando de esas pequeñas salas, aunque también pienso en ciertas personas a las que les gustan las palomitas de caramelo, y no pueden disfrutar de ellas porque no hay, como por ejemplo en los cines Renoir.
Un beso cuñado...y felicidades por el blog.
Realmente es algo inevitable que estos cines desaparezcan, pero por desgracia los que mandan son los espectadores. Resulta contradictorio que cada vez desaparezcan más cines de este tipo pero que en cambio el cine de autor o "indie" gane más seguidores. Mantener una sala de cine resulta demasiado caro, y si encima no sale rentable... En resumen, que mientras podamos nos contentaremos con los Renoir, que en mi opinión tienen la cartelera más interesante de toda la ciudad.
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