miércoles, 30 de diciembre de 2009

Iván Zulueta, un artista con mayúsculas


Acabo de conocer la triste noticia del fallecimiento de uno de los diseñadores y cineastas más visionarios de la historia del cine español, el controvertido y enigmático Iván Zulueta. Un personaje desconocido para la mayoría del público pero que sin embargo marcó su nombre con letras de oro gracias a la película de culto Arrebato, una auténtica joya casi oculta del cine español. Rodada en el año 1979 e injustamente olvidada en gran medida es hoy una de las películas preferidas por los cinéfilos más selectos. Nacido en 1943 en San Sebastián, Zulueta fue alguien adelantado a su tiempo, un artista como pocas veces se han visto en este país. Fue uno de los primeros que experimentó los artes pop (Pop art) y psicodélico, respectivamente, cuando en España ambos eran prácticamente desconocidos. Fue también diseñador de carteles de cine de las primeras películas de Pedro Almodóvar, José Luis Garci o Manuel Gutiérrez Aragón entre otros, e incluso llegó a dirigir un programa en TVE sobre nuevas tendencias musicales llamado Último grito antes de embarcarse en el mundo del cine, donde debutó con la película Un, dos, tres... al escondite inglés en 1969, una sátira sobre el festival de Eurovisión que tuvo problemas con la censura. A lo largo de los años 70 realizó un gran número de cortos experimentales que le labraron una fama considerable fuera de nuestras fronteras, siendo premiado en algunos de los festivales más importantes. La guinda a su brillante carrera la puso la mencionada Arrebato, en la cual el director tocó fondo debido su adicción a la heroína y puso fin a su corta pero brillante trayectoria cinematográfica. Tan sólo volvió a ponerse tras la cámara en dos ocasiones más: la primera en 1989 para dirigir el episodio Párpados de la serie de TVE Delirios de amor y la segunda y última en 1992 en el episodio de la serie Crónica del mal, titulado Ritesti. Ninguna de las dos series gozó del favor del público e Iván Zulueta se vio condenado al olvido. Desde entonces y hasta su muerte ha estado prácticamente desaparecido en su casa de San Sebastián, dejándose ver en alguna ocasión puntual para presentar alguna exposición de sus trabajos con cámara Polaroid o recibir algún homenaje, siendo el último en el año 2008 en el Festival de Cine de Málaga donde Arrebato recibió un premio. Nos deja un auténtico genio al que no se le valoró como se hubiera merecido, alguien que permaneció oculto en un país que no entiende de artitas, que le va demasiado lo banal e intrascendente y no aprecia a sus héroes, quizá por ello todo el mundo volvió la vista cuando él estaba ahí. Un director "maldito" para la "intelectualidad" española. Os dejo el corto Leo es pardo, una de sus innumerables joyas. Descansa en paz maestro.

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