
Hace poco he visto una película que me ha impactado enormemente: Celda 211. La cinta es un thriller carcelario que narra un motín de presos en el que queda atrapado un funcionario de la prisión, que deberá hacerse pasar por un preso para salvar su vida. Ha sido una de las sorpresas de la temporada, no en vano ha sido visionada en las salas por más de millón y medio de espectadores, siendo yo uno de ellos. Lo inusual de la trama y la gran puesta en escena, encabezada por la impresionante interpretación de Luis Tosar como el preso que lidera el motín, hacen de la película una joya. En base a ello he estado reflexionando estos días sobre el cine español y el sambenito que tiene que soportar desde casi siempre de ser un cine infravalorado y que no despierta el más mínimo interés en el público. Es algo que resulta sorprendente y más teniendo en cuenta que nuestro país tiene el privilegio de estar a la cabeza europea y mundial de las producciones de cortometrajes, los cuales cosechan anualmente multitud de premios tanto a nivel nacional como internacional y dan a conocer a futuras promesas cinematográficas. Si esto es así, ¿por qué esas brillantes ideas que los jóvenes cineastas plasman en sus cortos no tienen continuidad posteriormente en la gran pantalla? La respuesta es bien sencilla: no hay apoyo ni por parte de las productoras ni de las instituciones, las cuales se limitan a financiar únicamente los proyectos que según su criterio pueden tener una respuesta aceptable por parte del público, lo que para colmo ni siquiera se cumple en la mayoría de los casos. En una ocasión tuve la oportunidad de leer una entrevista al actor Ginés García Millán en la cual se le preguntaba a qué podía deberse el desinterés del público por el cine español, a lo cual él respondió contundentemente que "el principal problema es que la mayoría de las películas que se producen en nuestro país no van a verse a las salas porque no interesan a los espectadores". Respuesta correcta al 1000%, no interesan a los espectadores. ¿Y por qué no interesan? Por tratarse de películas cuyo contenido no invita al espectador a ir a verla, porque no se promocionan lo suficiente, porque no hay una industria cinematográfica propiamente dicha y la más importante de todas, porque en España no se valora lo más mínimo el talento de nadie en ningún campo, ya sea cine, literatura, ciencia... Eso sí, de fútbol y política entendemos todos, valiente hipocresía. En España, al contrario que en Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania o Japón, no ha habido una edad de oro del cine, pero sí que hemos tenido maestros que lo han engrandecido en determinados momentos, tales como Segundo de Chomón, Edgar Neville, Luis Buñuel, Luis García Berlanga, Juan Antonio Bardem, Carlos Saura, Jesús Franco, Víctor Erice, Iván Zulueta, José Luis Guerín o más recientemente Pedro Almodóvar o Alejandro Amenábar. ¿Hay alguien que no conozca a alguno de ellos? Pues ahí es donde empieza el problema del cine español, precisamente por eso es el gran desconocido.

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