
El festival de Eurovisión vuelve a escena y no precisamente por su popularidad, más bien por todo lo contrario. Y es que se ha generado en estos días una polémica tan sorprendente como inverosímil: la descalificación por parte de RTVE de la periodista de Telecinco (y parece ser que aspirante a cantante...) Karmele Marchante, que se había convertido en precandidata oficial para representar a España en el certamen bajo el nombre de Popstar Queen. Según un comunicado emitido por RTVE, la canción no cumplía con la normativa del concurso. La polvareda que ha levantado el asunto ha sido descomunal, con críticas por parte de Telecinco al ente de RTVE, llegando a denunciar públicamente un boicot contra la periodista, la cual ha sabido aprovechar la jugada a la perfección para "chupar" cámara gratuitamente. Llegados a este punto sería oportuno reflexionar a qué se está jugando. ¿Es que no hay suficiente basura televisiva ya? ¿Qué intereses han llevado a Telecinco a "fabricar" una artista para beneficiarse de ella a costa de TVE? ¿Acaso pretendía emular la misma fórmula que utilizó la cadena La Sexta hace dos años con Rodolfo Chikilikuatre? Lo que está claro es que a Telecinco le ha salido el tiro por la culata en su intento de pretender que el certamen de Eurovisión se convierta en una pantomima, que si no lo es ya muy poco le queda. El festival ha perdido popularidad en los últimos años, sobre todo en nuestro país donde muy lejos queda ya la histórica actuación de la cantante Rosa López en 2002 con el archiconocido tema Europe´s is living a celebration, que congregó ante el televisor a más de 14 millones de españoles y fue la emisión más vista de la historia de la televisión en España durante algunos años. Desde entonces y hasta ahora, con la salvedad del citado Rodolfo Chikilikuatre en 2008 con más de 9 millones, la audiencia de Eurovisión ha ido cayendo en picado sin remedio alguno. Es cierto que durante muchos años fue el programa de televisión europeo por excelencia, pero los tiempos han cambiado y las audiencias son las que mandan, y éstas demuestran que Eurovisión es un concurso devaluado, pasado de moda y que genera escaso interés mediático. Inevitablemente el tiempo gana a todo y a todos. A Eurovisión ya le ganó hace ya mucho...

No estoy de acuerdo en que Eurovisión se convierta en una pantomima porque ya lo es desde hace mucho tiempo. Hablas de 14 millones de españoles congregados ante el televisor viendo a Rosa López, pero también dices que 9 millones vieron a Chikilikuatre en 2008. ¿Qué queremos ver entonces? ¿Qué nos gusta? Hace muchos años que no obtenemos un buen puesto se presente quién se presente, ¿entonces por qué son tan meticulosos con alguien que ha sido tan votado y pasan por alto ciertas irregularidades de otros que no lo han sido tanto? Hay algo que no me cuadra ni convence, pero que quede claro que no estoy ni a favor ni en contra de Karmele Marchante porque todos tenemos derecho a disfrutar de las mismas oportunidades seamos quiénes seamos y vengamos de dónde vengamos. Con muchísimo cariño, tu madre.
ResponderEliminarCiertamente España no puede presumir de tener un gran caché en Eurovisión, donde sólo ha ganado en 2 ocasiones (1968 y 1969 con Massiel y Salomé, respectivamente) y en otra consiguió un 2º puesto (1995 con Anabel Conde). El hecho es que somos un país en el que prácticamente todo se mueve a través de los medios, y precisamente Rosa López y Rodolfo Chikilikuatre gozaron de sendas campañas de gran mercadotecnia meses antes de su actuación en el festival, en otras palabras, que nos "obligaron" a contemplarlos a través de la pequeña pantalla sólo por ser quiénes eran y eso no ha ocurrido con ningún otro artista. Vivimos en un país en el que los medios de comunicación tienen un gran poder de influjo, y sólo ellos pueden hacer a alguien ascender a los cielos o por el contrario descender a los infiernos con nosotros, los telespectadores, como únicos testigos de excepción.
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